martes, 6 de octubre de 2009

Frío como el hielo, final.

-Miguel, el jefe quiere hablar contigo.- Miguel era uno más de los trabajadores del aeropuerto, se dedicaba a descargar las cajas que estos transportaban y ordenerlas en el almacen, pero aquel era su dia de suerte, lo presentía desde que se levantó aquella mañana.


Con los nervios a flor de piel caminó desde la nave 8 hasta la caracola de las oficinas donde su jefe le esperaba.


-Enhorabuena señor Rodriguez, ha sido usted ascendido a supervisor del almacen, su peticion ha sido revisada y aprobada.- No podia creerlo! Miguel estaba a punto de morir por la impresion, habia soñado con aquel momento durante toda su vida como trabajador. Tenia que decirselo a Rosita, asi que aprovechando la hora del desayuno corrió hacia la cabina telefónica.




Tan emocionado estaba corriendo por la pista, que no vió el coche de carga y descarga que derrapaba por la pista de aterrizaje casi sin control con un hombre mayor de facciones italianas y una niña a bordo. El impacto fue tan grande que perdió la vida subitamente, sin enterarse de nada.




Por su parte Martin esquivó a duras penas el cadaver del trabajador en su desesperada persecución del cochecito de Satriane. Su coche de descarga debía tener algún defecto pues lo sacó del taller y empezaba a soltar ingentes cantidades de humo negro desde el motor.


Las balas del italiano impactaban sobre la maltrecha estructura del carro motorizado que perdía piezas con cada volantazo de Martin, éste solo podía seguir el coche que tenía enfrente porque disparar contra el coche pondría en peligro la vida de su hija.


-Mierda...- Miro atras con gran pesar al oir las sirenas, fue entonces cuando se percató de los dos helicopteros de la Fox que tenía sobre la cabeza. Le perseguian tres coches policiales y uno civil, muy conocido.


-Detenganse- Las voces megafónicas de los guardías luchaban por hacerse oir entre las ensordecedoras sirenas. Uno de los coches policiales se adelanto y embistió con fuerza el coche de martin y casi le hace perder el control. Pero el segundo intento por sacarlo de la persecución se vio frustrado por un peligroso volantazo de Martin, de tal suerte que el coche policial rebasó el coche de descarga con toda la inercia del conato de golpe yendo a parar a una rampa de aterrizaje y dando como resultado una doble mortal en el aire y un coche policial en mitad de la pista.


El segundo coche esquivó el accidentado vehículo perdiendo solo un retrovisor, igual suerte corrió el coche del jefe Gabriel pero no se puede decir lo mismo del tercer coche de policia que se empotró directamente contra su compañero volcado. La brutalidad del impacto disparó al conductor del coche dirctamente de cabeza a un bidon de basura, pero no hubo problemas de reciclaje porque el contenedor era de materia orgánica.
-Martin soy Gabriel, estoy seguro de que no quieres que las cosas terminen de este modo, para el coche!

El coche de policia restante embistio el coche de Martin que perdio el control por un momento antes de retomarlo, Martin aminoró la marcha deliberadamente esperando la siguiente embestida mientras se dirigía a toda velocidad hacia un camion lleno de maletas. No bien hubo esquivado el obstaculo, el coche de policia le rebaso con toda la velocidad que podia generar, pero le fue imposible parar antes de chocar contra el coche de Sapriane, este en un intento desesperado por hacerse con el control del coche fue a chocar contra el fuselaje de respuesto de un avion en uno de los hangares.


Sapriane bajo con Elisa del coche y se dirigio con ella a la oficina abandonada que coronaba el hangar, Martin les siguio cojeando.


Martin los encontró tras el mueble polvoriento, Sapriane apuntaba con una pistola la cabeza de la pequeña Elisa que lloraba desconsolada. La cara de Martin no mostraba ningun sentimiento aunque la batalla interior tuviera proporciones epicas.

-Podia haber sido mucho mas sencillo, mas rapido, mas... facil. Pero te has empeñado en hacerlo dificil.

-No sabes lo que es dificil, de pequeño fui atacado por un yonqui, enfermo de sida, sino llego a esquivar el barbiturico ahora no estaria aqui. No creas que te lo digo para compadecerme, lo digo para que entiendas por que la gente como tu me mata de asco. Ahora estas muerto.

-Ah si? quien tiene el arma y a la niña?

Martin avanzaba lentamente hacia el mafioso.

-No te muevas joder o le vuelo la cabeza a la niña!

-Deja a la niña aqui me tienes.- Martin comprendio que la unica manera de que le apuntara a el era sacando la pistola que tenía en el bolsillo, pero si no actuaba con la suficiente rapidez le mataria a el y despues acabaria con la niña. En un movimiento rapido saco el arma.

-Quieto!- Sapriane ahora le apuntaba a el. Martin aprovecho el momento para correr hacia la mesa y saltar sobre el asesino, al caer sobre él se disparo con su propia arma y el mafioso cayó sin vida al suelo.

Martin abrazo a su hija.- Papa... que te pasa?- las manitas de Elisa brillaban con el rojo de la sangre de Martin, no fue hasta ese momento en que reparó en que había recibido un disparo en el costado, su vision se fue ennegreciendo por momentos - No tengas miedo cariño, pase lo que pase todo saldra bien...- Y la negrura cayó sobre sus ojos.

Sin embargo, sin saber donde se encontraba, Martin se desperto. Hallabase yaciente sobra una cama de hospital, conectado a complicados aparatos destinados a estabilizar su fino hilo vital. A su lado estaba su hija que lloró de alegría al verlo volver en si y al otro lado un señor, presumiblemente un doctor por su aspecto le sonreía.
-Creiamos que no volveria señor Martin.
-Cuanto tiempo?...
-13 dias y medio.
-Madre mía... me encontraron ustedes?
-No señor.
-Fui yo.- El jefe Gabriel entró en la sala con su amplia sonrisa habitual, una sonrisa que se abría paso valientemente entre su barba blanca.-Me tome la molestia de sacarle de alli espero que no le molestase...
-Parece que no me librare de ti nunca.
-Eso me temo.- El jefe Gabriel le conto como le persiguio a trancas y barrancas por todo el hangar y como le encontro desangrandose en el suelo.
-Gracias amigo, pero no me alegro de verte, supongo que ahora...
-Bueno, ahora... tienes que reponerte, y yo tengo que buscar a un ladronzuelo de bancos que anda desaparecido.

Martin sonrió.














sábado, 3 de octubre de 2009

Frio como el hielo. segunda parte.

Cualquier persona "normal" con una pistola frente a la cabeza se habria muerto de miedo y se habria paralizado por el terror. Por supuesto Martin no era una persona normal. En una maniobra tan rapida como imprevista desarmó al mercenario y le disparó en la rodilla para luego propinarle una patada en la cabeza.
El asesino gritaba presa del dolor en el suelo.
-Creeme lo entiendo... yo también he sufrido balazos y cosas peores, como el abandono en la infancia... pero se fuerte, se que puedes- Una bala paso rozandole por el hombro y cojeó hasta la parte trasera de una conjunto de bidones. Satriane y el otro asesino se dirigian a la limusina mientras lanzanban una lluvia de balas, la hija de Martin no paraba de gritar.
-Elisa!- Martin asomo la cabeza sobre los bidones con la pistola entre las manos. Era consciente de que cientos de balas pasaban junto a el silbandole en las orejas, pero aun asi aguanto la respiracion, apunto con firmeza las cadenas que sujetaban un garfio de acero gigante el cual pendia sobre el coche de Satriane. Disparó hasta que la partió y el capó del coche quedo totalmente destrozado.
El asesino quedó malherido con la cabeza sobre el volante. Sapriane cogio a la niña y la saco corriendo del coche en direccion a las pistas de aterrizaje.
Martin se sintio muy mareado de repente, se miro la rodilla y habia comenzado a sangrar profusamente, se ajusto la venda y siguió a Satriane como pudo.
El jefe de la policia, Gabriel, se encontraba ahogando sus penas en una copa de whiskey en el Atomic, un pub que si algun dia habia llegado a ser algo ya ni el mismo lo recordaba. El camarero era un tipo obeso con un fino bigote y una mirada penetrante.
-Otro mal día en la oficina.
-Cuando hay dias buenos?
-Es por lo del tipo ese de las noticias verdad? para ser un ladronzuelo de tres al cuarto ha sabido escapar de una manera de cine, fue impresionante.
Gabriel levanto sus cansados ojos hasta los del camarero.
-Ladronzuelo.. ladronzuelo de tres al cuarto? Martin estuvo conmigo en la marina hace años, era el numero uno. Incluso me salvo la vida en el golfo... dos veces. Pero al salir del cuerpo no tenia trabajo ni de limpia coches y comenzo a robar, era tan bueno que nunca pude cogerlo.
-Vaya tela...
-Un dia aparecio frente a mi casa y me dijo "Gabriel, voy a ser padre, aqui me tienes, tengo que ser una mejor persona y no se me ocurre otra manera de empezar". Despues de cumplir su pena se reformó y sin embargo no se que ha podido posarle.
-En las noticias dicen que esta herido.
-Solo espero encontrarle yo antes que cualquier otro- El camarero habia perdido el hilo de la conversacion mirando la television.
-Pues ya puede darse prisa jefe- dijo señalando la television.
Las noticias mostraban un fuerte tiroteo en una nave en el aeropuerto.
-No es ese el tipo que busca jefe? jefe...- La puerta del local se mecia por el portazo y dejaba huerfana la silla de Gabriel.

martes, 29 de septiembre de 2009

Frio como el hielo. primera parte.

-Entonces... Mi padre dejó a mi madre casi que con la ropa y muy poco más- Martin se rascaba la cabeza con la mano libre intentando recordar mas detalles de su dura infancia- Que alguien me explique ¿cómo se supone que tiene que terminar uno despues de todo lo que te he contado? porque, para colmo, mi tio se intentaba aprovechar de mi y quería jugar con mi cosita no se si me explico...





El silencio en la sala era sepulcral solo roto levemente por algún que otro solllozo proveniente de cualquiera de las 20 almas que sufrían en terrorífico monólogo con las manos tras la nuca.





-No intento contarte mi vida, en realidad no intento justificar mis actos- La tranquilidad con la que Martin contaba el relato de su triste y violenta vida contrastaba como un polo de fresa en una paella con la gélida tranquilidad de la que hacía gala- lo que intento decirte es: que la vida no es de ninguna manera, la vida solo es vida y que como tal lleva dentro un contenido intrinseco muy amplio y que en ese paquete también se incluye el sufrimiento y las pruebas duras. Es igual para todo el mundo, no te engañes, yo lo llevo mal y mira en que situación he terminado, pero tu tienes la posibilidad de elegir ¿me entiendes? al final todo se trata de salir a flote, de pelear por encontrar esa cuerda que te lleva al exterior y que siempre, siempre esta ahi aunque nunca la veamos por que la cubrimos de maleza.





El recepcionista se habia orinado en los pantalones casi al principio de la conversación mientras no paraba de asentir pero mirando a los fríos ojos de Martin, esa vocecita que te habla cuando la de la razón se fué hace tiempo (intuyendo el peligro) le decía que disimulara lo mejor que pudiese y con suerte no le pasaria nada, asi que de vez en cuando le decía a su cerebro que interpretase una sonrisa. Pero lo mas que podía darle su cabeza en ese momento es un rictus tembloroso en el rostro.

Martin dió por concluido su monólogo al oir las sirenas en la puerta del establecimiento, terminó deseando un buen Karma a todos los presentes y un prospero año nuevo, lo que desconcertó aún más al (ya de por si entre asombrado, aterrado y en cierto modo apenado por Martin) gentío.

Finalizado el relato Martin agarro con fuerza la escopeta con las dos manos y continuo hablando al conmocionado recepcionista.
- Cómo te llamabas?
- Ro... Ro.... Ro...
- Roberto, ya me acuerdo, estas bien?- Roberto ya no temblaba, estaba convulsionando de tal manera que parecía poseido. Entre convulsiones no podía dejar de repetir que amaba profundamente a su perro y que quería volver con el- Bueno Roberto, como ya ha llegado mi archienemigo y está esperando en la puerta con su ejercito del mal, vas a coger los 1750 euros y me los vas a dar como habíamos pactado, que te parece?

Las palabras de Martin habían proyectado una fina capa de hielo, casi invisible, en el suelo del banco. Un chico negro que estaba en una esquina y que pertenecia al recien inaugurado "club de fans del chico atormentado Martin" que había empatizado especialmente con el le gritó: Go go Martin, you can!! kill that motherfucker!!

-Que ha dicho el chico de la esquina?- le pregunto Martin a Roberto tras unos segundos de cavilaciones, Martin no había aprendido ingles porque no había ido a la escuela, es lo que tiene: haber sido secuestrado en tres ocasiones, apaleado brutalmente por tu padre, violado por tu tio, orinado por el perro de tu vecino, haber sido invitado a un famoso programa de television para ganar un millon de euros y haber perdido 50.000 euros por haberse arriesgado, renegado por tu madre, expulsado de 14 escuelas... pues que... te destroza la infancia.
-C... c... creo que ha dicho... "no le haga daño al recepcionista" señor...

Martin se dio la vuelta y sonrió al chico negro mientras le gritaba "ok! ok!" el chico negro se puso muy contento y Martin también porque como podía comprobar todavía quedaba buena gente en el mundo.

Roberto le dió los 1750 euros a Martin y este abandonó en salón principal. Tras salir por la puerta que daba al Hall del edificio saltaron las alarmas del banco, su movil sonó y lo cogió con indiferencia.
-Tienes el dinero?
-Si.
-Si eres capaz salir de la que te está esperando fuera nos veremos en la nave de objetos perdidos del aeropuerto, si haces algún movimiento en falso ya sabes lo que hay, te quedan 5 horas.


No pudo responder, el inquietante interlocutor de voz distorsionada había colgado. Martin reprimió la rabia como mejor pudo y guardó el movil. Al salir a la calle se encontró el espectaculo que esperaba enocntrarse, 4 coches de policia, 9 hombres armados y mil curiosos tras la vaya policial.

No obstante, Martin tenía un don, había sido un regalo de Dios o al menos es lo que el pensaba, pero no un regalo en plan: "Antes de nacer, tres hadas te haran regalos para que tu vida sea prístina y candida." nada mas lejos... Era un regalo en plan: "Coño, se me ha olvidado el niño en el coche en pleno agosto con 47 grados a la sombre, ven criatura toma una piruleta"

Martin era una placa de hielo, esto le permitía establecer parámetros minuciosos en situaciones en las que la mayoría de los mortales solo podrían pensar en defecar lo antes posible en el sitio más cercano.

-Tire el arma y las bolsas al suelo.- La voz del megáfono tenía ese tono de voz que pone tu madre cuando te dice de niño que si llegas tarde va a coger la carta mas cara de tu colección y va a tirarla a la basura.

Porque efectivamente Martin llevaba una bolsa en una mano y la escopeta en la otra. El dinero, sin embargo, lo llevaba oculto en uno de los bolsillos de su gabardina vieja y gris. Se apartó la melena oscura de la cara y miró a su público con los ojos grises que le caracterizaban.

-Quiero contaros una cosa: Cuando tenía 17 años, descubrí a mi primera novia en la cama con otro tipo, fue ahi cuando me entere que era una prostituta, no es un insulto, era prostituta de profesión, a pesar de todo lo que había pasado en mi infancia yo era aún un alma inocente y no me enteraba de nada. Aquello a mi me afectó profundamente, por eso os lo cuento, porque no quiero que os afecte a vosotros, porque la vida no es de ninguna manera amigos, se trata de agarrarse a cuerdas, ocultas bajo la maleza- Sacó una cerilla, la encendió y la metió dentro de la bolsa que llevaba en la mano, el paquete comenzó a emitir un extraño humo verde.

-No lo hagas Martin!- El jefe de policia Gabriel, viejo conocido de Martin, sabía que Martin no iba a entregarse sin más, formaba parte de su compleja personalidad que el Show continuase pasara lo que pasase.
- Por eso amigos, os deseo un buen Karma y un prospero año nuevo- Dicho esto lanzó el paquete al aire sobre los policias y con una velocidad pasmosa lo hizo estallar con su escopeta, el resultado fue una nube verde que se te metía en los ojos y te hacía llorar amargamente. Un par de disparos se oyeron entre la confusión- Que nadie dispare! alto el fuego!- A duras penas podía hacerse oir el jefe Gabriel entre los gritos.

Martin corrío entre los coches, pero cuando se dirigía hacia un callejón resulto herido en la rodilla por una bala disparada al azar por uno de los policias aterrorizados. Como sabía que esto podía ocurrir ya llevaba encima una inyección repleta de analgésicos y unas vendas con desinfectante. Aplicó los primeros auxilios básicos para evitar dejar un rastro de sangre y apartando el dolor como se aparta un mueble molesto que bloquea la entrada al baño en un momento de necesidad se metió en su coche y escapó a toda prisa de la escena del crimen.

Condujo el coche a 100 kmh por las estrechas calles de la ciudad evitando como mal podía los numerosos obstáculos que le surgían al paso. Cuando finalmente llegó a las afueras se inyectó la solución en la pierna y esperó a que le hiciera efecto.

A duras penas consiguio arrastrarse con su coche hasta el aeropuerto donde le esperaban un tipo alto totalmente calvo junto a otro mas bajito que lucia unas gafas de sol . Entre los dos estaba Satriane, uno de los lideres de la mafia local y a su izquierda una niña pequeña de unos 9 años de edad.
-Papa!
-Tranquila! todo saldra bien no tengas miedo.- Martin miro a Sapriane con rabia - Ya he reunido tu sucio dinero, aqui lo tengo, devuelveme a mi hija ahora.
Satriane mando recoger la bolsa que Martin llevaba en la mano, estaba el millon de dolares que Martin habia robado en diversos bancos por todo el pais.
-Esta todo jefe.
Martin camino hacia Elisa, pero fue interrumpido por el tipo sin pelo.
-No tan rapido Martin- Satriane sonreia maliciosamente.-Esta niña es muy guapa, y sinceramente, no creo que un millon de dolares sea una cifra justa, en vista de que no puedes pagar lo que realmente vale, creo que lo mejor sera llevarmela a mi pub de carretera donde seguro que me reporta mayores beneficios. Julio ya sabes lo que debes hacer.

El tipo de las gafas saco una pistola y apunto a martin a la cabeza.
- Es una pena, que dura puede llegar a ser la vida, verdad?